La importancia de las palabras

El diagnóstico

397 palabras

Las palabras son importantes porque dan nombre a la realidad y esto, en cierto modo, es parecido a crear realidad.

Me explico.

Ponemos nombre o damos significado a aquello que necesitamos explicitar porque tiene alguna importancia. Lo que no nombramos, lo que no identificamos o no nos tomamos la molestia de darle un significado, es porque no tiene ninguna relevancia, porque ni siquiera nos hemos dado cuenta de su existencia.

Si no tiene nombre, no existe.

Por eso las palabras son tan importantes, porque tienen el poder de sacar del mundo de lo etéreo y proporcionar existencia a las cosas. Además, al darle un nombre, lo identificamos, lo etiquetamos y determinamos no sólo que existe sino de qué modo existe, es decir, al definirlo, además de darle existencia, definimos su esencia.

En la psicología no son pocos los que consideran muy delicado la identificación y definición de los trastornos y enfermedades. Muchos pensamos que los últimos manuales de psicología están creando realidades que tienen una existencia discutible. O cuya existencia no es un problema individual sino un reflejo de una disfunción social.

Para ser claro: estamos creando trastornos y enfermedades de la nada, porque cuanto más trastornados estemos, más asistencia precisaremos; asistencia en forma de medicación y tratamientos.

Estamos creando una sociedad enferma.

Antes, cuando moría un ser querido, pasabas una temporada triste; como es lógico y comprensible. Pero ahora no estás triste, ahora tienes un trastorno depresivo menor. Por no hablar del polémico y celebérrimo TDAH.

Es evidente que la ciencia avanza, y esto conlleva el descubrimiento de nuevos problemas, pero también puede llevar a abusos y excesos más basados en la necesidad de ingresos de una industria poco ética que de una necesidad terapéutica real.

Voy a concluir que esta web se llama psicología exprés por algo.

La realidad no es algo objetivo, inmutable y ajeno a nuestra voluntad. La realidad es cambiante, subjetiva y dependiente de cada sociedad que designa qué es aquello que merece existir y qué no. La realidad también es cultural y depende de la percepción, que no es algo objetivo e inmutable.

Esta es la fuerza y el poder de las palabras.

Y un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Tenemos que emplearlas con precaución y estar seguros de que aquello que creamos, lo que nombramos, realmente merece pertenecer a nuestro mundo.

«Procura que tus palabras sean dulces por si algún día tienes que tragártelas».

Proverbio hindú.