Mi aspirador me persigue

El efecto Baader-Meinhof

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¿Sabes qué tiene que ver una organización terrorista alemana con un robot aspirador casero? Si quieres saberlo tienes que seguir leyendo hasta el final. No es el viejo truco de «lee hasta el final»; es que antes tengo que explicarte qué son los sesgos atencionales.

Ya hemos visto en otro artículo qué son los sesgos cognitivos, así que un sesgo atencional es una manera parcial, incompleta o interesada de procesar la información, en este caso, de fijarnos en lo que más nos preocupa o concierne. Centramos nuestra percepción en captar aquellos estímulos que más nos preocupan y atenuamos los que menos.

Por ejemplo, si te rompes una pierna y te escayolan, te parecerá que mucha más gente también está escayolada. O si decides comprarte un modelo de coche, de repente empezarás a ver por la calle miles de coches como este.

En realidad no hay una epidemia de personas con miembros rotos ni tampoco han empezado a regalar el modelo de coche que te gusta. Lo que ocurre es que ahora te fijas en temas que te interesan y que antes no lo hacías.

Y ahora viene la parte de la banda terrorista y el aspirador.

En 1986, Terry Mullen (conocido en su casa, pero no en la mía) escuchó hablar de una banda terrorista alemana llamada Baader-Meinhof. No lo había escuchado nunca y, de repente, le llamó la atención de modo que, desde entonces, empezó a ver este nombre por todas partes.

Esto podría atribuirse a una enorme casualidad. ¿Cómo es posible que de repente apareciera por todas partes un nombre que no había oído nunca antes?

La explicación no es el azar o la casualidad sino que es debido a un sesgo atencional. Ahora estaba interesado en la banda Baader-Meinhof y antes no. Y por eso, a este fenómeno, se le conoce como efecto Baader-Meinhof o ilusión de frecuencia.

Y antes de acabar llega lo del aspirador, que no me he olvidado. El robot aspirador no te persigue por toda la casa. Lo que pasa es que, cuando está en otra habitación o lejos de ti, no reparas en él. Sin embargo no puedes evitar fijarte en él cuando se empeña en golpearte los pies.

No tengo déficit de interés, es que no tengo interés por ti.