Eres demasiado bueno

El mundo al revés

377 palabras

El mundo está del revés. No se trata de girar la cabeza para intentar enderezar las cosas. Se trata de que estamos construyendo un mundo donde lo bueno es malo y lo malo es bueno. Sí, sé que suena simplista y a argumento facilón de peli de Disney, pero déjame que lo explique.

Vivimos en un mundo donde aceptamos con total naturalidad la frase: “eres demasiado bueno”. Todos entendemos qué quiere decir exactamente esta afirmación. Consiste en una persona que tiene dificultades para poner a otros en su sitio, discutir con ellos, enfrentarse y sacar una buena dosis de personalidad para defender su situación. Es decir, se trata de una cuestión de falta de asertividad, de defender el punto de vista propio sin atacar ni ofender, pero manteniéndose firme y rocoso, sin permitir abusos ni excesos.

Pero estamos en un mundo donde creamos la frase “eres demasiado bueno” de modo que ponemos el énfasis en aquel que está sufriendo una situación de abuso culpándole por no saber defender sus intereses. Ponemos el foco en la víctima. Y encima lo hacemos aludiendo a que su defecto es la bondad.

¿En qué momento hemos construido un mundo que ve con buenos ojos que ser buena persona pueda ser malo? ¿O que alguien pueda ser demasiado bueno?

Se puede ser demasiado gilipollas, demasiado egoísta, demasiado engreído, demasiado hiriente, demasiado perezoso, demasiado despistado, demasiado estúpido, etc. ¿Pero demasiado bueno?

¿Dirías de otra persona que es demasiado inteligente, o demasiado guapa, o demasiado feliz? Pero sí que decimos que alguien es demasiado bueno. Es una perversión.

Si vemos que a alguien le falta decisión, carácter o personalidad para defender su situación habrá que señalar dos cosas: en primer lugar habría que indicarle que debe trabajar su asertividad y aprender a proteger sus intereses. Y por otra parte habría que señalar a aquellas personas miserables, caraduras, aprovechadas y egoístas que tratan de aprovecharse de que una persona no trabaja adecuadamente la asertividad.

El problema no es que alguien sea demasiado bueno. El problema es que hay gente gilipollas que se aprovecha de ello. Pongamos el foco donde corresponde y sobre quién corresponde, no cometamos un error básico de atribución.

Dejemos que la gente sea buena, que buena falta nos hace en el mundo.

Vivimos en un mundo al revés, donde el bueno tiene que ir al psicólogo para aprender a sobrellevar las cosas que hace el malo.

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