El ser humano no es racional

Falacias lógicas: las trampas de la argumentación

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En este artículo vamos a tener que meternos de lleno en varias definiciones. Antes de nada empecemos por la argumentación, esto es: la manera en la que obtenemos conclusiones mediante el uso de la lógica. Y ahora, vamos con la lógica.

La lógica es una ciencia que estudia los principios de la demostración de las argumentaciones y, entre otras cosas, de las falacias; y se basa en el análisis de las premisas que forman un argumento.

Esto nos lleva a las premisas, que no son otra cosa que las proposiciones que se suceden con anterioridad a la conclusión de un argumento, entendiendo por proposición la expresión de un pensamiento o idea

En el artículo sobre la experimentación hacía una aproximación al método científico y destacaba que no todas las opiniones son válidas, del mismo modo que no todas las argumentaciones, por muy verdaderas que parezcan, conllevan una conclusión cierta o, por lo menos, verdadera desde el aspecto formal de la lógica.

En definitiva, una falacia es una trampa argumentativa, un truco, un artificio, es decir, una afirmación cuya conclusión puede parecer verdadera pero que, en realidad, esconde un engaño lógico —muchas veces son, directamente, auténticas estupideces.

Por tanto las falacias son argumentaciones que, aunque parecen ciertas, tienen alguna premisa falsa; a veces camuflada inteligentemente, y otras presentada con total descaro, que llevan a conclusiones formalmente no válidas pero con apariencia de verdad. Encierran un defecto en la estructura del argumento que provocan su invalidez.

La creatividad del ser humano para la trampa y para la estupidez es inabarcable por lo que existe una grandísima variedad de falacias de todo tipo, algunas de ellas, aunque son tramposas, pueden ser muy divertidas, sobre todo cuando se descubren.

Al tratar con la gente, recuerda que no estás tratando con criaturas de la lógica, sino con criaturas de la emoción.

Dale Carnegie.