Virus y capitalismo

Cómo funcionan los virus; cómo funciona el capitalismo

381 palabras

Decía Marx que el capitalismo lleva en sí mismo el germen de su autodestrucción porque es una máquina implacable generadora de desigualdad que acabará por provocar un descontento general que desembocará en una revolución que transforme el sistema.

Pasan los años y el capitalismo sigue adelante, pero sus crisis son sistémicas y cada vez más frecuentes y virulentas. Todavía no hemos salido de una crisis y ya asoma la siguiente que amenaza con ser peor.

Y ahora veamos cómo funcionan los virus.

Los virus necesitan infectar las células de otros organismos a las que obliga a sintetizar para ellos lo que necesitan. Pero un virus no debe ser demasiado letal. Si acaba con toda la población a la que infecta, el propio virus muere también.

Así que los virus, para poder perpetuarse, usan la estrategia de hacerse cada vez menos letales.

Por eso las primeras versiones de los virus son más mortíferas mientras evolucionan hacia versiones menos perjudiciales.

Y ahora, volvamos al capitalismo.

El capitalismo funciona como un virus: sabe que no debe matar a su huésped. Las crisis son cada vez más frecuentes y violentas. El virus del capitalismo debe evolucionar hacia formas más amables o corre el riesgo de acabar con los huéspedes a los que está explotando o que éstos se rebelen contra la situación y acaben matando al virus.

Algunas de estas versiones más amables son el ecocapitalismo, el capitalismo social o la socialdemocracia.

El ecocapitalismo trata de no matar al huésped (la Tierra) para no exterminarse a sí mismo.

El capitalismo social o, incluso la famosa economía del bien común, trata de aportar valor al entorno en el que está y a los propios miembros de la organización.

La socialdemocracia es un capitalismo no liberal que permite la intervención del estado para paliar las desigualdades que su propia forma de actuar provoca; es decir, pone parches a los daños que genera el virus en lugar de acabar directamente con él.

El capitalismo, como los virus, debe ser menos letal y más amable para perpetuar el mismo modelo perverso sin matar al huésped o, al menos, sin generar en él un descontento tan grande que se rebele contra él.

Al virus del capitalismo, los huéspedes, le importamos una mierda, se hace más amable únicamente por su propia supervivencia.

«El peor enemigo del capitalismo es el capitalismo. Va a caer por él solo porque es una filosofía de vida que no es sostenible… El capitalismo se va a ahogar solo en su codicia».

Manu Chao