Café de mierda

El signo de los tiempos

396 palabras

El café es un gusto adquirido.

Lo pruebas una vez y no te gusta, pero insistes porque te tiene gustar. Normalmente, cuando pruebas algo y no te gusta, no lo vuelves a tomar y no pasa nada. Pero los gustos adquiridos están influidos por factores sociales: por el contexto.

A mí no me gusta el chocolate. Sí, lo sé, soy un ser humano repugnante; pero es así: ¡¡no me gusta el chocolate!! Ya está, ya lo he dicho.

En el colegio me decían que no era posible. Así que insistía e intentaba que me gustara. Unas veces el blanco, otras con leche, al 70%, etc. Tenía que gustarme porque a todo el mundo le gusta el puto chocolate. Finalmente me rendí a la evidencia y acepté que no me gusta. Pero tuve un entorno que me quiso convencer de que tenía que gustarme.

Con el café pasa algo parecido. Como decía, es un gusto adquirido: en esta sociedad tienes que tomar café.

El uso que hacemos de las palabras no es inocente y, habitualmente, decimos que necesitamos un café. No decimos que nos apetece un café o que queremos un café: lo necesitamos.

Sí, sé que más de uno dirá que le gusta el café, que si su aroma intenso, que su gusto fuerte y característico, que si George Clooney y que si mierdas por el estilo… Pero casi siempre decimos: “necesito un café”.

Esto refleja la clase de vida que llevamos, el tipo de sociedad que hemos construido, el sistema económico en el que estamos.

El café es un estimulante y lo necesitamos porque estamos en una sociedad hiperexigente que nos requiere un esfuerzo continuo para dar lo máximo de nosotros para que seamos productivos y estemos al servicio del Dios todopoderoso, del categórico e imperativo moral: la maximización de los beneficios económicos.

Necesitamos el café porque es una droga estimulante y se droga el que necesita algo que sin esa droga no puede obtener.

Una droga que nos activa por las mañanas, que nos empuja a salir de casa para ser productivos.

Por el día nos hinchamos a cafés para activarnos y por la noche nos hinchamos a tranquilizantes para poder dormir

El café es un signo de la decadencia de nuestra civilización, el gran aliado del sistema económico.

El café es un mal a erradicar.

Y ahora te dejo, que necesito un café.